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Magnífico señor
Sebastián de Fuente el Rey alguacil y promotor fiscal criado por vuestra merced en la presente causa Parezco ante vuestra merced a acusar y acuso criminalmente a Alonso de Cabrera veedor de su Majestad en esta provincia del Río de la Plata y digo que Alonso Cabrera con poco temor de Dios, no acatando la fidelidad y lealtad que a su Rey y señor debe, la cual no tan solamente como su vasallo es obligado a tenerle y guardar, pero aquella que como oficial de su Majestad le fue encargada y encomendada por los señores de su muy alto Consejo de Indias en el año presente en que estamos y por el mes de mayo del próximo pasado poco más o menos, con dañado celo y espíritu de infidelidad según que en otras cosas lo ha tenido y tiene de costumbre dio favor y ayuda a que sin licencia del señor gobernador y contra sus bandos y en desacierto de su jurisdicción y preeminencia judicial y capitanía general que administra y tiene en nombre de su Majestad como su gobernador y capitán general. a que el comisario fray Bernardo de Armenta y fray Alonso Lebrón su compañero de la orden de San Francisco con cierto número de cristianos inducidos y confederados se fuesen callados y encubiertamente de aquesta congregación y ayuntamiento donde el señor gobernador reside en servicio de Dios y de su Majestad por tierras de infieles indios indómitos. Enemigos capitales de cristianos, los cuales no se han podido conservar ni conservan sino con fuerza y mano armada, cuya ida y fugitiva partida ha sido y es muy escandalosa para esta ciudad y ayuntamiento e indios amigos de los cristianos naturales de esta provincia vasallos de su Majestad, en cuya conversión todos los clérigos y religiosos de esta provincia han trabajado y trabajan como al servicio de Dios y de su Majestad conviene, la cual por razón de la ida y partida no se puede así administrar como debe, pues de más de lo suso partirse el comisario en la manera suso manifiestamente la entrada y descubrimiento de esta conquista que señor gobernador quiere hacer en servicio de Dios y de su Majestad no tan solamente se perturbaba pero realmente se impide y estorba de que Dios y su Majestad serían tan deservidos, por cuyo detenimiento e impedimento podrían ser totalmente destruidos. gastados y consumidos los cristianos que en esta provincia están sin que hubiese persona que diese nueva de ello a su Majestad dando otro si a los frailes municiones, armas, avisos y consejos con que pudiesen efectuar su ida, confesando pública y manifiestamente después el señor gobernador hubo mandado volver del camino a los frailes que no quisiera que el señor gobernador lo supiera llevando como llevaban asimismo los frailes por razón del favor muchas indias de esta tierra y comarca, hijas de personas principales que están pacíficos en amor y obediencia de su Majestad, los cuales no se pudieran conservar si los frailes salieran con su intención llevándose las indias, la cual violencia y fuerza y agravio era y es contra las reales instrucciones y provisiones de su Majestad que con mucha fuerza y vigor lo defienden de que los padres y deudos de las indias se han querellado y querellan cuya fuerza y agravio cesara si Alonso Cabrera y sus consortes no dieran como dieron mucho favor y ayuda y consentimiento a la ida de los frailes por que de ellos no pudiera nacer ni naciera tal atrevimiento para seosar e ir como se fueron inducidos por Alonso Cabrera ysus consortes, los cuales ellos confiesan y confesaron clara y abiertamente al señor gobernador, diciendo que no quisieron que lo supiera ni viniera a su noticia máxime que lo dijo el veedor Alonso Cabrera, cuyo camino si los frailes lo pusieran a efecto como querían era abrir y se abría el camino y daban lumbre y atrevimiento a otros muchos cristianos que en esta provincia residen se fuesen como en semejantes partes de Indias muchas veces suele acontecer, creyéndose poder salvar y demás de perderse los cristianos y venir a poder de enemigos disminuyéndose la gente que aquí está y reside en servicio de su Majestad la conquista cesaría por la disminución y falta en que nosotros vendríamos de do nacería otras desconformidades, prometiendo asimismo el veedor Alonso Cabrera, debajo de juramento de tener y guardar el secreto de la partida de los frailes y cristianos y que los enviaría por este río a la costa del Brasil donde los frailes habían de ir un bergantín donde ellos estuviesen para proseguir y acabar su dañada intención, el cual habían de tomar al señor gobernador de los que tiene aparejados y en él cierta gente de la que ha de proseguir la entrada y descubrimiento de esta conquista en servicio de Dios y de su Majestad ofreciendo asimismo a los que habían de ir con los frailes ayudas y favores para que fuesen prestasen seguir su voluntad. Otro si digo que de más de las culpas tan claras y calumniosas contra el suso por razón de aquesto resultó fue causa a que se fuese Domingo indio principal de la costa del Brasil y Miguel su hermano que en esta provincia residían en conservación de los cristianos en mucha paz y concordia y buenos tratamientos cuyas personas era muy necesario al servicio de su Majestad que no se fuesen de esta provincia mayormente clandestinamente con el favor como lo hicieron por haber sembrado los indios como sembraron palabras de levantamiento y alboroto entre los indios de esta provincia pacíficos como al señor gobernador le consta y es público y notorio, es Alonso de Cabrera espíritu inquieto, tiene por costumbre desasosegar las personas que aquí han residido y residen sembrando entre ellos muchas cosas de que se ha impedido e impide muchas veces el servicio de su Majestad, las cuales protesto declarar en la prosecución de la causa ser punible personalmente y en pena incurriría poniendo como puso por su respecto de él y sus consortes en aventura que se perdiesen ek capitán y cristianos que su señoría envió a hacer volver y recoger los frailes y cristianos según que los trajeron y recogieron, a los cules el señor gobernador mandó volver por que en ello servía a Dios y a su Majestad por el manifiesto peligro en que iban y el manifiesto a que nosotros quedábamos aparejados sustituyendo con palabras indignadas y desacato su error, delas cuales protesto de hacer presentación en su tiempo y lugar para en prueba de mi intención con la relación de tantos y tan graves perjuros en que muchas han caido e incurrido y juramentos que por razón del favor e ida fugitiva fuese encubierta el comisario tomo a muchas personas así sobre el ara consagrada como sobre el libro misal para encubrir la partida, todo lo cual pasó y fue reinando en los reinos de Esàña la sacra cesárea católica Majestad y en la sede apostólica nuestro muy santo Parre etc. y en el arzobispado de Sevilla el muy reverendo señor fray García de Loaisa cardenal, pido y requiero /folio269/ a vuestra merced una y dos y tres veces y más tantas cuanas al servicio de su Majestad y a la prosecución de su justicia conviene, que habiendo esta mi acusación por verdadera como lo es, sin dar lugar a dilaciones y maliciosas defensas y evasiones de que Alonso Cabrera suele usar lo condena a las mayores y mas graves penas que por fuero y por derecho según las leyes que sobre ello disponen hallare, las cuales mande ejecutar en su persona y bienes. Para lo cual y en lo necesario el magnífico oficio de vuestra merced imploro y pido cumplimento de justicia y costas y jure a Dios y a esta señal de cruz + que no la pongo de malicia.
Sebastián de Fuente el Rey
/firma y rúbrica/
Otro si presentada la acusación Sebastián de Fuente el Rey fiscal juró en forma de derecho que no la pone de malicia. Testigos que fueron presentes Miguel de Santos y Jerónimo Ochoa y Diego López de Aga.